Tenemos derecho a vivir, por Lilian Tintori

El régimen ha violado en Venezuela cada uno de los Derechos Humanos consagrados en la Carta de Derechos Humanos. Comenzando por el derecho a la vida porque si no nos mata la delincuencia nos mata el hambre y si no, nos mata la represión.

 

Según el Observatorio Venezolano de Seguridad, han ocurrido 9.927 homicidios desde el primero de enero hasta el 13 de agosto de este 2017.

 

Según Cáritas de Venezuela, 7 de cada 10 hogares han presentado deterioro en su alimentación y el 75% de la población ha sufrido una pérdida de peso promedio de 8kgs. Cada vez son más impactantes las imágenes de los venezolanos en la frontera, saliendo a Colombia o a Brasil buscando comida.

 

Según el Centro de Documentación y Análisis Social de la Federación Venezolana de Maestros (Cendas-FVM), para que una familia de cinco miembros pueda adquirir la cesta básica familiar necesitaría 18,9 salarios mínimos.

 

Hay un 85% de la escasez de medicamentos y enfermedades que hasta el 2014 se consideraban erradicadas, como la Malaria, han presentado un incremento de hasta 76% los últimos años.

 

Estamos alertando sobre la Crisis Humanitaria que hoy vivimos en Venezuela desde 2014, Leopoldo entregó su libertad para alertar al mundo de la crisis venía por causa de un modelo fracasado de hambre y dictadura. Fue un visionario porque pudo anticipar lo que sucedería y trató de evitarlo entregando su propia libertad a cambio de la de toda Venezuela.

 

En 2016, frente a esta crisis, Leopoldo me pidió que recorriera el mundo para tratar de ayudar a los venezolanos que más lo necesitaban, y así nació Rescate Venezuela, una campaña para recolectar insumos médicos en distintos países, recorrimos 11 ciudades y recolectamos miles de cajas de insumos médicos, muchos de ellos los trajimos a Venezuela y los entregamos a ONG y a hospitales, otros se quedaron en el puerto porque el régimen no permitió el ingreso.

 

Tenemos más de un año exigiendo la apertura del Canal Humanitario y hoy sigue siendo una bandera de nuestra lucha. Nuestras exigencias siguen siendo las mismas, apertura de un canal humanitario, libertad de todos los presos políticos, elecciones generales y respeto a la Asamblea Nacional.

 

Por esas 4 razones estuvimos 4 meses en la calle, 4 meses protestando, y la respuesta del régimen a nuestra protesta pacífica fue desproporcionada, fuimos agredidos a quemarropa, perseguidos, torturados, heridos.

 

Hoy la cicatriz más profunda son los 123 muertos producto de la represión sistemática de las fuerzas armadas y de los colectivos que actúan bajo órdenes de la dictadura. Hay 590 presos políticos, constantemente sometidos a tratos inhumanos, crueles y degradantes.

 

Es necesario que nos ocupemos de las preocupaciones y del dolor del más necesitado, nuestro pueblo no puede seguir buscando en la basura para comer, nuestros niños no pueden seguir muriendo por desnutrición como viene ocurriendo, los enfermos no pueden seguir aguantando tanto dolor, la inseguridad no puede seguir enlutando familias, la dictadura no puede seguir oprimiendo al 90% de los venezolanos rechazamos a Nicolás Maduro y a su modelo fracasado, de hambre, escasez, inseguridad, falta de servicios básicos y represión.

 

El mundo está con nosotros, hoy prácticamente todo el continente se ha pronunciado en contra de la violación de DDHH en Venezuela.

 

Como activista de derechos humanos, seguiré firme y con más fuerza, levantando mi voz, seguiré denunciando en Venezuela y en el mundo las violaciones de los DDHH, seguiré apostando y trabajando por el Rescate de nuestro país, porque tenemos derecho a vivir y porque esta lucha, es una lucha por amor: a nuestras familias, a nuestro pueblo, a nuestro país.

Fuerza y Fe

Lilian Tintori

Activista de Derechos Humanos