¿Quién te manda? 

Estas líneas tienen la intención de ser leídas, de manera muy especial, por todos nuestros uniformados de las Fuerzas Armadas Nacionales.  

Y esa pregunta; “¿quién te manda?” debe retumbar incesantemente entre las paredes de nuestros cuarteles, recorrer los pasillos de nuestras academias militares y amanecer en las literas de los dormitorios militares.  

¿Quién te manda a dispararle a tu pueblo?  

¿Quién te manda a golpear a tus estudiantes? 

¿Quién te manda a ofender a tu familia con esas órdenes? 

¿Quién te manda, hermano uniformado, a que tu hijo te rechace y te desprecie? 

¿Quién te manda a ti, Capitán de Navío José Boston Silva, a torturar, incomunicar y violar los Derechos Humanos de mi esposo Leopoldo López y de todos los injustamente encarcelados, algunos incluso compañeros tuyos, en Ramo Verde? 

¿Quién te da las órdenes y a quién obedeces es al General en Jefe Padrino López que está en tu línea de mando o a Diosdado Cabello quien se jacta de ser tu verdadero jefe? 

¿A quién vas a denunciar como “Jefe” cuando en el Tribunal Penal de la Haya seas procesado por violación de Derechos Humanos? ¿Quién es el que vas a señalar para tratar de justificar que “solo cumplías órdenes”? ¿Estás consciente que estás obligado a desobedecer órdenes ilegales y que atenten contra los Derechos Humanos?  

Dime, Boston, si de verdad crees que Diosdado Cabello o Padrino López van a asumir la responsabilidad completa de las violaciones que tú ejecutas. ¿Estás seguro de poder confiar en ellos? ¿Crees sinceramente que son personas de bien, con palabra y valores?  

Estas preguntas y esta conversación podría tenerla cualquier esposa, madre o hija de quienes en estas semanas, y desde hace varios años, han perdido un familiar de la mano de algún militar que “solo cumplía órdenes”. Son las mismas preguntas que Rosa Orozco le hizo a los militares asesinos que se robaron la vida de su amada hija Geraldin disparándole a quemarropa en el rostro. Militares que hoy, por cierto, han sido condenados a 30 años de cárcel mientras que los poderosos que dieron las órdenes disfrutan en libertad de una vida lujosa construida a base de corrupción y de dar órdenes ilegales.  

Estos son los mismos cuestionamientos que las madres venezolanas le hacen a los soldados represores “que obedeciendo órdenes” han asesinado a nuestros muchachos en estas semanas de lucha y protestas pacíficas.  

Queridos hermanos en uniforme, no obedezcan órdenes ilegales, no se dejen usar por quienes no darán jamás la cara por ustedes. Hagan una sencilla prueba: exíjanle a sus superiores que las órdenes ilegales de torturar, aislar, incomunicar, golpear, vejar, reprimir y disparar contra otros venezolanos se las den por escrito. Si su superior reacciona de cualquier otra forma que no sea la de darles la orden por escrito es porque ustedes están siendo utilizados y porque ellos no están dispuestos a dar la cara por ninguno de ustedes.  

A ti Diosdado Cabello y a ti Padrino López, los reto a dejar por escrito las órdenes que dan y las hagan públicas; primero para que le demuestren al país quien es el que manda de verdad en nuestras Fuerzas Armadas y segundo para que le demuestren a la tropa que ustedes utilizan cobardemente para “cumplir órdenes” ilegales que sí están dispuestos a dar la cara por ellos cuando el muy cercano tiempo de la justicia llegue a tocar sus puertas. 

Hermanos de las Fuerzas Armadas Nacionales, recuerden: su lealtad es al juramento de dar la vida para proteger a los venezolanos y no para quitárselas. Cuando nos reencontremos en la calle bajen las armas, abran los brazos en signo de paz y abracen a su pueblo para sellar el momento en el que hayan decidido estar del lado correcto de la Historia.