En RESISTENCIA   

Llevamos 56 días en Resistencia; y pensar que hace tan solo tres meses sentíamos que, luego que nos robaran el Referéndum Revocatorio, no había más esperanza sino la de aceptar que no había otra salida para Venezuela. 

 

No ha sido fácil, ni lo será en esta ultima etapa. Ha sido doloroso y probablemente lo sea aún más en los próximos días. La frustración ha sido alta en ocasiones y no dejará de serla hasta que alcancemos finalmente la meta deseada. 

 

Así es esto, así es una Resistencia. 

 

La Dictadura de Maduro se encuentra débil y busca desesperadamente mantenerse de pie. Lo hace de la misma forma que una bestia salvaje herida, que siente como se le agotan las fuerzas, que se desespera porque, mientras patalea, siente como sus garras ya no responden a las órdenes de su odio con la misma velocidad y eficacia que solía tener cuando era todopoderosa en la pradera de las injusticias. 

 

Esta lucha de Resistencia No Violenta nos ha hecho llorar a la misma vez que nos hace solidarios y nos une como Venezolanos. 

 

El joven perseguido, correteado por las calles, que busca refugio para no ser alcanzado por las garras motorizadas de la Dictadura, nos llena de angustia a la vez que despierta en nosotros el coraje de socorrerlo, de ayudarlo y salvarlo a pesar del riesgo de perder nuestra propia libertad. 

 

Y en ese instante, en la transformación de ese sentimiento, la Resistencia se alimenta y se hace gigante. 

 

La muchacha detenida, llevada a los oscuros calabozos de la Dictadura, despierta en nosotros la desesperanza de no haberla salvado a tiempo, a la vez que sentimos por dentro el rugido de la indignación que se transforma en la acción de perseverar hasta liberarla a ella liberando toda la Nación. 

 

Y en ese instante, en la transformación de ese sentimiento, la Resistencia se alimenta y se hace gigante. 

 

El joven caído en el asfalto caliente, que ha sido alcanzado y asesinado por el veneno de la Dictadura, despierta en nuestros huesos un dolor impotente, a la misma vez que es transformado por el amor, que nuestra alma irradia, al sentir que ha conseguido en ese joven una fuerza inspiradora que debe ser honrada con nuestro coraje, nuestra firmeza y nuestra determinación a conquistar la Libertad que él ya consiguió en la eternidad. 

 

Y en ese instante, en la transformación de ese sentimiento, la Resistencia se alimenta y se hace gigante. 

 

Somos la Resistencia de Venezuela. Escúchennos habitantes del mundo, vean con asombro y admiración el coraje de este pueblo que no se doblega, que no se arrodilla, no se rinde y no se cansa hasta conquistar con sangre, sudor y lágrimas la Paz, la Libertad y la Justicia para esta tierra bendita. 

Somos la Resistencia de Venezuela: transformamos el odio en amor y la injusticia en Paz. 

 

No hay duda, lo vamos a lograr! 

Fuerza y FE! 

 

Lilian Tintori