Seguimos con más fuerza 

El Comercio – Perú 

(15.07.17)

 

Seguimos con más fuerza 

No descansaremos hasta lograr la libertad plena de Leopoldo y de todos los presos políticos.

La semana pasada, tras la medida de casa por cárcel, mi familia se encontró de nuevo y no puedo esconder la alegría que siento de poder ver a Leopoldo todos los días, de tenerlo junto a mí, de saber que está bien. Sin embargo, esa alegría me recuerda que esta lucha no ha terminado, me recuerda que 431 familias todavía están separadas y que no podemos descansar hasta que puedan estar juntas otra vez. 

El grillete electrónico que tiene Leopoldo en el tobillo, me recuerda que sigue preso, ahora en casa, y que nuestra lucha es por justicia, por la libertad plena de todos los presos políticos y de Venezuela. 

Maduro ha destruido el país. No hay alimentos ni medicinas; la escasez está matándonos al igual que la inseguridad. Por eso, 9 de cada 10 venezolanos apuesta y lucha por un cambio que nos permita vivir en un país de progreso, de oportunidades, de libertad y de paz.

El día de hoy, 16 de julio, estamos haciendo historia. Los venezolanos que residen en su patria pero también aquellos que viven en el mundo entero, participaremos en la consulta soberana que fijará el mandato popular de respeto y apego por la constitución y la Asamblea Nacional, la liberación de todos los presos políticos, la apertura de un canal humanitario, elecciones libres y por supuesto un contundente rechazo del fraude Constituyente de Maduro.

Respaldados en los artículos 333 y 350 de nuestra constitución reafirmaremos el cambio que queremos para nuestro país, en una expresión directa del poder soberano que nos permitirá recuperar la tranquilidad y la paz. 

Hoy, vamos a votar SI para rechazar el fraude Constituyente, vamos a votar SI para exigirle a la FANB que defienda al pueblo y no a la dictadura, vamos a votar SI para aprobar la renovación de nuevos Poderes Públicos y elecciones libres. 

Hago un llamado a todos los venezolanos que están en Perú a que hoy participen y expresen su voluntad, porque estoy segura que su mente y su corazón continúan aquí en Venezuela. 

Aprovecho también estas líneas para agradecer al Presidente Pedro Pablo Kuczynski por todo el apoyo que me ha brindado, por estar atento en todo momento a las condiciones de Leopoldo y sumarse a nuestras denuncias y a nuestra lucha por la libertad de Venezuela. Una causa que tiene años, porque nos ha costado mucho, pero que con constancia hemos ido acercándonos y estoy segura, lo vamos a lograr. 

En 2015, la dictadura no quería establecer fecha de las elecciones a la Asamblea Nacional, la peleamos, la exigimos, la logramos y la ganamos. Nadie creía que podíamos lograrlo, 14 millones de venezolanos votaron por los 112 diputados que hoy nos representan en la calle y en la lucha institucional. 

En el 2016, nos robaron el Referéndum Revocatorio y las elecciones de gobernadores y contradictoriamente, en menos de 2 meses anuncian una Constituyente fraudulenta avalado pon un Consejo Nacional Electoral vencido y cómplice de la dictadura, con el objetivo de impedir que el pueblo se exprese libremente a través del voto directo y universal.

Como el CNE no quiere escuchar al pueblo y la Dictadura quiere perpetuarse en el poder, el pueblo soberano, en su legítimo derecho, expresará hoy su voluntad popular. 

 

Seguimos, con más fuerza que nunca, levantando nuestra voz por los derechos humanos, luchando día a día por la libertad y con la convicción intacta en que muy pronto veremos renacer a nuestra Venezuela. Una Venezuela de reencuentro y no de despedida, una Venezuela de progreso, una Venezuela de Paz. 

Hoy seremos millones los que saldremos a la calle, hoy seremos millones los que votaremos SI, hoy los venezolanos en todo el mundo vamos a demostrar, pacíficamente que ¡El Pueblo Decide! 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Más cerca de la Libertad  

El Mundo – España 

(11.07.17)

 

Más cerca de la Libertad  

No puedo empezar estas notas sin agradecer al pueblo español, a sus instituciones, a su dirigencia política y a su Gobierno por la enorme solidaridad que han demostrado con el pueblo venezolano, con mi esposo Leopoldo y conmigo. 

Leopoldo está en casa. No puedo esconder la alegría y la fuerza que representa para mí y para mis hijos sentir que el hogar está completo de nuevo. No es Libertad plena que es lo que realmente corresponde a Leopoldo porque es inocente de todo lo que injustamente se le acusa. Mi esposo ha recibido, de forma unilateralmente decidida por el Régimen, una medida sustitutiva de casa por cárcel. Sin embargo, mi pequeña alegría personal se refiere a que en esta casa por cárcel no será más torturado, ni aislado, ni incomunicado, ni se le privará de luz, no se le privará de la prensa, de sus libros, de poder escribir, de oír radio o de conversar con otras personas, de poder dormir completo sin que nadie lo despierte con armas largas en su pecho. Leopoldo podrá hablar con sus hijos todos los días. No es una alegría completa pero sí es una tranquilidad que como esposa y madre celebro en mi interior. Es, a fin de cuentas, un pequeño paso de justicia que hoy, no tengo duda, nos llevará a la libertad plena de Leopoldo. 

Y aunque no puedo esconder esta pequeña satisfacción personal, al mismo tiempo nacen en mi de forma automática emociones encontradas: no puedo dejar de pensar en todas las familias de los presos políticos con quienes he compartido, codo a codo, esta lucha titánica contra la injusticia. Esas familias heroicas que resisten con dignidad los atropellos de la tiranía hoy siguen sufriendo la injusta separación con sus seres queridos, siguen estando incompletas, siguen sufriendo los tratos crueles e inhumanos de una Dictadura que los mantiene castigados por atreverse a pensar distinto o soñar con un mejor país. Esta lucha no termina aquí, muy por el contrario no hace más que impulsar con mayor fuerza y con mayor fe mi determinación a luchar por reconquistar la libertad de todos los presos políticos y la reparación de las injusticias por las que han pasado nuestras familias. Hoy, más que antes, se que sí se puede y que sí vamos avanzando con paso firme hacia esa mejor Venezuela que todos soñamos y por la cual muchos han sacrificado hasta sus vidas. No es en vano, no será jamás en vano. 

Nunca se nos van a olvidar las violaciones sistemáticas de los Derechos Humanos y vamos a trabajar día y noche para que más nunca exista en Venezuela un preso político ni se torture a un venezolano. Los Derechos Humanos deben ser la base de todo. 

Los Derechos Humanos no se negocian, los valores no se negocian, la dignidad no se negocia. Mi esposo lo ha dicho muy claro: «no estoy dispuesto a claudicar en mi lucha. Si por ello debo regresar a una celda en Ramo Verde estoy dispuesto a hacerlo. 

Leopoldo está firme, Leopoldo está claro y consciente del sacrificio de los venezolanos. Y por eso, con fuerza y determinación, ha promovido y apoya la decisión de ir a una consulta popular donde sean los venezolanos quienes decidan su futuro, su destino que no puede ser otro que la Paz y la Libertad en democracia. 

 

La consulta popular establecida para el próximo 16 de Julio es una herramienta constitucional que se sustenta en los artículos 5, 70, 333 y 350 de nuestra Carta Magna. Es una expresión directa del poder soberano que no es otra que la expresión de la voluntad popular.

Los venezolanos hemos recorrido e intentado todas las vías democráticas posibles para buscar una solución al desastre al que nos ha llevado la Dictadura de Nicolás Maduro. Ganamos en el año 2015 una Asamblea Nacional que el Régimen, dando un golpe de Estado, desconoció e intentó anular. Promovimos un Referéndum Revocatorio para que fuese el pueblo quien decidiera la continuidad o el final de la tiranía de Maduro pero el Régimen apoyado en la complicidad de unos rectores electorales violo nuestro derecho humano a elegir. Como si fuera poco también evitaron convocar a elecciones regionales porque saben que no existe elección alguna que puedan ganar: saben que han perdido por siempre el apoyo y la credibilidad de este pueblo. Ahora, de forma autoritaria, violatoria de nuestra constitución y de los derechos humanos, pretenden imponer un supuesta Constituyente que no es más que un fraude con el que pretenden engañar al pueblo para quedarse por siempre en sus espacios de poder privilegiados.  

 

Y frente a todos estos atropellos e injusticias, no podemos hoy, quienes hemos sufrido la persecución en primera persona, dejar de hablar de aquellos venezolanos que por culpa de esta Dictadura buscan alimentos en medio de la basura. No podemos ser indiferentes ante la enfermedad y el sufrimiento de miles de venezolanos que no encuentran medicinas para su cura. No podemos olvidar a quienes han sido vilmente asesinados por la represión o por la inseguridad que esta Dictadura promueve y ejecuta. No podemos, por supuesto, dejar de pensar en nuestros familiares que padecen la injusticia de una Dictadura que los encarcela, aísla, tortura y somete a vejaciones diarias con tal de intentar callar sus poderosas voces de libertad. 

¿Hasta cuando tanto cinismo? ¿Hasta cuando tanto dolor? ¿Hasta cuando tanta injusticia? ¿Hasta cuando tanto sufrimiento? ¿Hasta cuando esta Dictadura? 

Hasta que este 16 de Julio todos los venezolanos, en ríos y mares de millones de voluntades, le digamos al Régimen que se acabó su tiempo de opresión, injusticias, engaños y corrupción. 

Este 16 de Julio es nuestra obligación hacerle saber al mundo entero, a nuestros hermanos de la Fuerza Armada y la cúpula de esta Dictadura que somos los venezolanos quienes decidimos nuestro destino de Libertad y de Paz. Que no somos pueblo sumiso que acepta de rodillas la opresión y que en nuestra sangre corre la fuerza libertadora de América toda.

Venezuela resurgirá de las cenizas y volverá a ser una nación alegre, fuerte y llena de fe en un futuro iluminado por la madurez de quienes han conquistado, con sacrificio y amor, la libertad de ser lo que merecemos ser: una mejor Venezuela. 

Venezuela: ¡este 16 de julio lo vamos a lograr!

Que sea el pueblo quien decida 

El Nuevo País – Venezuela 

(05.07.17) 

 

El 16 de Julio: Que sea el pueblo quien decida 

Los venezolanos hemos transitado un largo recorrido de lucha para finalmente encontrarnos en las puertas de la Libertad. 

Desde el 2015 cuando nos dijeron que era imposible ganar la Asamblea Nacional logramos justamente eso, lo imposible. Más de 14 millones de venezolanos se expresaron y escogieron a los que son hoy nuestros Diputados. 

En el 2016, frente a la catástrofe del madurismo que llevó a nuestro pueblo a comer de la basura y morir por falta de medicinas, luchamos por un Referendo Revocatorio que el Régimen opresor de Nicolás Maduro negó inconstitucionalmente a todos los venezolanos.

Como si fuera poca la violación de nuestros derechos constitucionales y humanos, el CNE ilegítimo de Tibisay Lucena impide las elecciones regionales de Gobernadores y Alcaldes cerrando así toda posibilidad para que los venezolanos generemos un cambio en Democracia.

Incluso esta Dictadura fracasada nos negó a todos los venezolanos un gesto sencillo de solidaridad que estaba al alcance de sus manos: abrir un canal Humanitario para que entraran alimentos y medicinas.  

No, la Dictadura de Maduro no sólo puso nuestro pueblo a pasar hambre, sino que además baila en televisión mientras con cada paso destruye todo lo que una vez fue Venezuela. 

Pero, no es del todo cierto, no todo está destruido, hay algo con lo que Maduro no pudo y no podrá acabar nunca: el amor que sentimos, cada venezolano, sin importar donde estemos, por nuestro país. 

Y es por ese amor a Venezuela que hemos llegado aquí: estamos muy cerca de conquistar nuestra Libertad. Ha llegado la hora de las decisiones trascendentes, ha llegado la hora de que cada venezolano, uniformado o no, asuma su rol histórico. 

El próximo 16 de Julio vamos a hacer todo lo que esta Dictadura ha querido impedirnos ilegalmente. Seremos nosotros, el pueblo venezolano y no un cogollo corrupto, quienes decidamos nuestro destino de forma pacífica, constitucional y electoral. Sí, electoral porque a partir de la expresión de nuestra voluntad abriremos las compuertas hacia la última etapa de esta larga lucha. 

Estamos muy cerca venezolanos. Vamos todos a organizarnos, movilizarnos y participar. Este 16 de Julio: Que sea el pueblo quien decida. 

Que nadie se canse, ahora más que nunca: ¡Fuerza y Fe!

Escuderos de la Libertad 

¨La Libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos; con ella no pueden igualarse los tesoros que encierran la tierra y el mar; por la libertad, así como por la honra, se puede y se debe aventurar la vida.¨  

Miguel de Cervantes (1547-1616) 

Me siento una mujer privilegiada por haber nacido en Venezuela y por haber podido construir una familia junto a Leopoldo. Pero también me siento privilegiada por haber podido ser testigo de estos tiempos de heroicidad, dignidad y valentía. He tenido el privilegio, y todos lo tenemos, de ver con mis propios ojos como se escribe la historia libertadora de nuestro país. He tenido el privilegio de escuchar, de sus propias voces, el inspirador sentimiento que alimenta el coraje de sus jóvenes protagonistas. He abrazado con mis propias manos las familias que han dado nacimiento a los sentimientos que alimentan el coraje de nuestros jóvenes escuderos.  

Cuando conocí a mi esposo Leopoldo, uno de los rasgos que más me atrajo fue esa pasión, ese fuego interno, esa determinación implacable por entregar sus años, su juventud, sus fuerzas y hasta su vida por una Venezuela mejor. Cuando veo y converso con los escuderos no puedo evitar admirarlos como admiro a Leopoldo. En sus miradas decididas, agudas y penetrantes veo la mirada de Leo. En sus gestos, en su determinación y su amor desmesurado que no saca cálculos, reencuentro la pasión de Leopoldo por nuestra Venezuela. Cuando veo a nuestros escuderos resistir la injusticia, el abuso de poder y la cobardía colocándose delante de todos en primera fila, me vienen a la memoria, como si fuera ayer, las imágenes de aquel 18 de Febrero del 2014 cuando Leopoldo le dio la cara en primera fila a la “justicia injusta” de esta Dictadura. 

Hoy, tres años después, Leopoldo sigue resistiendo con su escudo de dignidad, con su casco de amor por Venezuela, con su máscara de firmeza para evitar ser manipulado por las mentiras de una dictadura cruel que lo mantiene incomunicado sin poder ver a sus abogados, sin poder celebrar el día del padre con sus hijos, sin poder recorrer en libertad las calles y veredas de su patria.  

No hay razón alguna que justifique la pérdida de una vida por violencia. No la hay. Pero no puedo dejar de recordarle a nuestros hermanos y al mundo que la violencia la genera la dictadura. Hemos marchado en paz miles de veces, hemos demostrado que somos gente de bien que solo desea aquello que le pertenece por nacimiento: la libertad. Cuando las fuerzas del estado que controla la dictadura de Maduro no disparan y no reprimen, nadie muere y nadie es herido.  

La vida sin libertad no es vida; es esclavitud. Por tanto, quien da la vida por la libertad de todos, no la pierde sino que que trasciende este mundo y construye con su sacrificio el camino de libertad para que otros puedan seguir viviendo. 

A mis escuderos de la libertad, Leopoldo y todos los valientes jóvenes de la resistencia: no están solos, no los abandonaremos y jamás olvidaremos el sacrificio, el coraje, la dignidad y el amor con el que iluminan todos los días nuestros corazones en medio de esta oscura etapa de injusticia que venceremos más temprano que tarde. 

Fuerza y Fe! Lo vamos a lograr! 

En RESISTENCIA   

Llevamos 56 días en Resistencia; y pensar que hace tan solo tres meses sentíamos que, luego que nos robaran el Referéndum Revocatorio, no había más esperanza sino la de aceptar que no había otra salida para Venezuela. 

 

No ha sido fácil, ni lo será en esta ultima etapa. Ha sido doloroso y probablemente lo sea aún más en los próximos días. La frustración ha sido alta en ocasiones y no dejará de serla hasta que alcancemos finalmente la meta deseada. 

 

Así es esto, así es una Resistencia. 

 

La Dictadura de Maduro se encuentra débil y busca desesperadamente mantenerse de pie. Lo hace de la misma forma que una bestia salvaje herida, que siente como se le agotan las fuerzas, que se desespera porque, mientras patalea, siente como sus garras ya no responden a las órdenes de su odio con la misma velocidad y eficacia que solía tener cuando era todopoderosa en la pradera de las injusticias. 

 

Esta lucha de Resistencia No Violenta nos ha hecho llorar a la misma vez que nos hace solidarios y nos une como Venezolanos. 

 

El joven perseguido, correteado por las calles, que busca refugio para no ser alcanzado por las garras motorizadas de la Dictadura, nos llena de angustia a la vez que despierta en nosotros el coraje de socorrerlo, de ayudarlo y salvarlo a pesar del riesgo de perder nuestra propia libertad. 

 

Y en ese instante, en la transformación de ese sentimiento, la Resistencia se alimenta y se hace gigante. 

 

La muchacha detenida, llevada a los oscuros calabozos de la Dictadura, despierta en nosotros la desesperanza de no haberla salvado a tiempo, a la vez que sentimos por dentro el rugido de la indignación que se transforma en la acción de perseverar hasta liberarla a ella liberando toda la Nación. 

 

Y en ese instante, en la transformación de ese sentimiento, la Resistencia se alimenta y se hace gigante. 

 

El joven caído en el asfalto caliente, que ha sido alcanzado y asesinado por el veneno de la Dictadura, despierta en nuestros huesos un dolor impotente, a la misma vez que es transformado por el amor, que nuestra alma irradia, al sentir que ha conseguido en ese joven una fuerza inspiradora que debe ser honrada con nuestro coraje, nuestra firmeza y nuestra determinación a conquistar la Libertad que él ya consiguió en la eternidad. 

 

Y en ese instante, en la transformación de ese sentimiento, la Resistencia se alimenta y se hace gigante. 

 

Somos la Resistencia de Venezuela. Escúchennos habitantes del mundo, vean con asombro y admiración el coraje de este pueblo que no se doblega, que no se arrodilla, no se rinde y no se cansa hasta conquistar con sangre, sudor y lágrimas la Paz, la Libertad y la Justicia para esta tierra bendita. 

Somos la Resistencia de Venezuela: transformamos el odio en amor y la injusticia en Paz. 

 

No hay duda, lo vamos a lograr! 

Fuerza y FE! 

 

Lilian Tintori

 

Basta de Muertes   

En Venezuela, no queremos mas muertos, no queremos mas jóvenes asesinados, no queremos mas familias separadas, no queremos mas dolor. Hoy la Guardia Nacional reprime brutalmente las manifestaciones, día tras día cometen delitos, hieren, roban, asesinan, están cometiendo delitos de Lesa Humanidad que deben ser repudiados por el mundo y que deben parar de inmediato. 

 

“Se unifica a las Fuerzas Armadas Nacionales en un cuerpo militar uniforme denominado la Fuerza Armada Nacional, pero manteniendo cada uno de los cuatro componentes integrantes de la institución, sus características y especificidad como Fuerza; siendo esta institución esencialmente profesional, sin militancia política alguna, subordinada a la autoridad civil…  

 

En el cumplimiento de sus funciones, la Fuerza Armada Nacional está al servicio exclusivo de la Nación y de la Constitución, en ningún caso al de persona o parcialidad política alguna… 

 

La Guardia Nacional cooperará en el desarrollo de dichas operaciones y tendrá como responsabilidad básica la conducción de las operaciones exigidas para el mantenimiento del orden interno del país, considerado éste como el estado en el cual se administra la justicia, se consolidan los valores de libertad, democracia, independencia, paz, solidaridad, bien común, integridad territorial, convivencia e imperio de la Constitución y la ley…”

Copié textualmente la “Exposición de Motivos”, Capitulo III, Titulo VII De La Seguridad De La Nación concerniente a la Fuerza Armada Nacional, que luego se transformó en los artículos 328, 329, 330 y 331 de nuestra Constitución. 

 

Los constituyentes de 1999 desarrollaron esta “Exposición de Motivos” en la que justificaron las razones que inspiraban la realización de esos artículos de la nueva Constitución Bolivariana. Iniciativa que fue consultada previamente con el pueblo en un Referéndum realizado el 25 de Abril del mismo año, a diferencia de la nueva Constitución que pretende imponernos el dictador Maduro sin ni siquiera consultarnos y que es un fraude y una ruptura del hilo constitucional. 

 

Queda claro entonces, que la Fuerza Armada Nacional es un solo cuerpo unificado y que, por tanto, deben responderle al país como uno solo. Ya no son denominadas en plural “las Fuerzas Armadas Nacionales” sino en singular porque serán consideradas una sola aunque esté compuesta por cuatro brazos ejecutores. 

 

Uno solo de esos componentes, la GNB, ha pasado a ser un grupo de criminales que roban, asesinan, persiguen, secuestran, torturan y encarcelan a los civiles a los que deberían estar subordinados y que es su deber proteger según el espíritu y las razones que expusieron los constituyentes.  

 

El responsable de toda esta acción criminal que, como activista de Derechos Humanos, no titubeo en considerar de Lesa Humanidad, es Nicolás Maduro como Comandante en Jefe de la FAN. Pero el dictador no está solo, sus cómplices, tienen rostro, nombres y apellidos. El General en Jefe y Ministro de Defensa Vladimir Padrino López, el Comandante en Jefe de la Guardia Nacional M/G Antonio Benavides Torres y, por las implicaciones en el orden interno, el Ministro del Poder Popular para Relaciones Interiores y Justicia Néstor Reverol Torres.  

 

¿Qué hacen y qué van a hacer los otros tres componentes de ese “cuerpo militar uniforme”? La inacción para defender al pueblo que juraron proteger y preservar sus vidas los hace cómplices por omisión. ¡Reaccionen! Están a tiempo de ponerse del lado correcto de la historia y unirse a este bravo pueblo que el yugo lanzará.  

 

Esta lucha es por amor, por nuestras familias, esta lucha es también por ustedes y por sus familias. El país, y el mundo entero, los observa impacientemente. No vamos a parar hasta rescatar la libertad, sean ustedes Libertadores. 

Tú eres Juan Pablo   

Debo confesarlo. He llorado y he llorado mucho. Me duele mucho y las emociones me ahogan el alma, pero este dolor me hace mas firme, hace que este mas decidida y que siga luchando por la libertad de Venezuela con mas fuerza que nunca.  

 

La muerte de tantos jóvenes no puede ser indiferente a quien es padre o madre. Es imposible no ver reflejado el rostro de tu hijo o de tu hija en el rostro de cada uno de esos muchachos asesinados por la dictadura en estas últimas semanas de brutal represión. 

 

Las palabras de aliento parecen esfumarse en el viento cuando pienso en ellas si fuese yo quien recibiera la noticia de la muerte de uno de mis hijos. No hay nada, más allá de la más pura fe, que pueda brindarte alivio o sosiego.  

 

Cuando pienso en la escena de lo sucedido con cada uno de ellos, habiendo estado en primera fila, sabiendo a lo que huele la represión, sabiendo como suena el odio de las armas, sabiendo cuanto arde en la piel la injusticia y como ciega la persecución de la dictadura, se me hace imposible no pensar en que quien nos dispara, y quienes les dispararon a nuestros muchachos asesinados, son venezolanos como yo, son padres y madres como yo, sueñan como yo, lloran, ríen y se angustian por el futuro de sus hijos como yo.  

 

¿Qué pensará el soldado que apunta su arma contra ellos cuando se entera que fue asesinado un joven como su hijo? ¿Y si fue él? ¿Y si fue su último disparo el que lo mató?  

 

¿Qué pensará la esposa del soldado cuando su marido regresa a casa, oliendo a lacrimógenas y pólvora, con el rostro tostado por el sol y las manos resecas de empuñar el arma? ¿Qué le dirá en el oído cuando reposan sus cabezas en las almohadas? ¿Qué pasaría si su hijo fuese Juan Pablo? 

 

¿Qué pensará Juan Pablo cuando su padre soldado regresa a la casa? ¿Qué pensarán sus amigos que marchan por su futuro si se enteran que su padre es quien los reprime? ¿Qué le quiere decir Juan Pablo a su papa que Yibram no le haya ya dicho al suyo? 

 

Y es que tu hijo, soldado de esta Patria, se llama Juan Pablo. 

El hijo de tu vecino que marcha por un futuro en libertad y en democracia se llama Juan Pablo. Mi hijo hoy, que no ve a su padre incomunicado por pensar distinto, se llama Juan Pablo. 

 

Y es que, al final de cuentas, todos nuestros hijos, todos los hijos de Venezuela hoy se llaman Juan Pablo. Cuando tu hijo salga de la casa, soldado, dale un beso en la frente, dale tu bendición y repítele tu juramento: nunca más empuñarás el arma contra él.  

 

Cuando nos veas en las calles, hermano soldado: baja el arma, abre tus brazos y danos un abrazo con tu escudo para sentirnos protegidos por tu amor a Venezuela. Con ese gesto sabremos que nos has reconocido: somos tus hijos, somos Juan Pablo.  

 

Y tú, joven venezolano que luchas en las calles por tu país y por tu futuro, recuerda: el soldado que encuentras en el piquete con escudos, cascos, viseras y protectores esconde a alguien debajo de ese uniforme: ese también es tu padre. 

 

Y tú… tú, querido hijo, tú también eres Juan Pablo. Mantén viva tu fuerza, eleva tu fe. No estás solo, nunca lo estarás.  

 

Lilian Tintori 

Activista de Derechos Humanos

La Pascua de Venezuela 

Son demasiadas las emociones que nos revuelan en el alma. La muerte de Jairo, de la señora Ricarda, de Daniel, la imagen de un bebé, de mes y medio de nacido, afectado por las bombas lacrimógenas lanzadas dentro de una clínica, la dignidad de un joven sin camisa dándole la cara a un violento guardia represor. Son imágenes que nos han llenado de indignación, frustración y también de tristeza por ver, con tanta crudeza, lo que ha llegado a hacer esta dictadura en contra de su propio pueblo. Justamente son esas emociones cargadas de indignación las que debemos transformar en acción. Acción liberadora, acción que convierte los corazones, acción pacífica, valiente y rebelde para rescatar la Venezuela que nos han robado. 

 

Estamos convocados a asumir el rol histórico de estos tiempos. Es inspirador el ejemplo de miles de jóvenes que resisten a las fuerzas represoras del régimen de Maduro, así como la dignidad de nuestros jóvenes líderes políticos que, unidos como en el 2007, conducen con sus propios cuerpos la resistencia pacífica, pero firme, aplicando las tácticas de la lucha no violenta. Son tiempos de crisis, tiempos de angustias y sacrificios, pero justamente por eso, es que también son tiempos de liderazgo, de coraje, de dignidad, tiempos en los que lo mejor de nosotros surge de nuestras almas como manantial que refresca los campos secos de tanto odio y maldad.  

 

Nuestra lucha es clara y se desarrolla en tres dimensiones: 1) en lo internacional, para que todos los países demócratas del mundo exijan y presionen a la dictadura a respetar los principios democráticos y los derechos humanos; 2) en lo institucional, para que nuestra Asamblea Nacional cumpla las funciones para la que fue electa y se haga respetar la voluntad de nuestro pueblo; y 3) en lo popular, para que en las calles, a través de la lucha no violenta, hagamos que la dictadura retroceda y sea definitivamente derrotada.  

 

No hay espacio para medias tintas ni queremos transitar a medias el camino hacia la libertad. No aceptaremos intercambiar nuestros derechos y nuestros sueños por la barajita de unas simples elecciones regionales que, de hecho, son un derecho que nos han robado. No basta, nada bastará hasta que conquistemos nuestra libertad que es lo que nuestra Venezuela clama y se merece. 

 

Nuestras peticiones no son meros caprichos ni están sujetas a transacciones, por el contrario son justas y apegadas a lo que por derecho nos corresponde: 1) Elecciones generales de inmediato, donde podamos elegir desde un nuevo presidente, hasta gobernadores y alcaldes; 2) Apertura del Canal Humanitario que resuelva de inmediato el hambre de nuestro pueblo y el dolor de sus enfermedades por falta de medicinas e insumos; 3) Liberación de todos los presos políticos para que inicie una etapa de justicia en Venezuela y 4) el respeto a la Constitución y a nuestra Asamblea Nacional para que pueda cumplir con el mandato popular. 

 

Ha llegado la hora de redescubrirnos como venezolanos, de dejar a un lado en lo que nos han obligado a convertirnos, lo que no queremos seguir siendo y volver a ser, lo que en esencia siempre hemos sido como personas y como país. Es Semana Santa, tiempo de conversión, tiempo de perdón, tiempo de resurrección. Llega la Pascua del Señor y con ella debemos hacer que llegue la Pascua de Venezuela. No existe mejor momento que este para que demos el paso hacia la tierra prometida, no existe mayor fuerza que la del espíritu que nos convoca a rebelarnos ante el mal y vencerlo con amor: amor a nuestros hijos, amor a nuestras familias, amor a Venezuela. Estamos listos para la pascua, estamos listos para la transición hacia la Mejor Venezuela. 

 

Fuerza y Fe Venezuela! Ahora más que nunca mucha Fuerza y mucha Fe! 

 

Lilian Tintori 

Activista de Derechos Humanos 

¡No estamos solos!   

Los venezolanos hemos pasado largos años de injusticias y sufrimientos. El hambre, la escasez de medicinas, la criminalidad desatada, el desempleo, la violencia, las persecuciones, la corrupción desenfrenada, las torturas, los fraudes electorales, la vergonzosa impunidad y básicamente la violación de todos nuestros derechos humanos, conforman el doloroso y largo camino al que este sistema inmoral nos ha sometido todos estos años. 

 

Pasó mucha agua debajo del puente antes de que la comunidad internacional, y sobretodo, la comunidad hemisférica de nuestros hermanos de toda América, abrieran los ojos y escucharan los gritos de libertad y justicia que nuestro pueblo ha lanzado al aire todos estos años. Algunos de nuestros países hermanos fueron cegados (y otros aun permanecen) por el dinero del poder petrolero de la dictadura venezolana y otros, sumergidos en sus propios problemas, prefirieron guardar silencio por mucho tiempo, de todo lo que sucediera fuera de sus propias fronteras. 

 

El mundo cambió. El mal llamado Socialismo del Siglo 21 fracasó estrepitosamente. Fue un espejismo de buenas palabras para disfrazar el horror de los deseos de poder y riquezas de algunos pocos. Se llenaron la boca con el discurso del «pueblo» mientras nuestros estómagos se vaciaban paulatinamente de los alimentos que alguna vez tuvimos en nuestras mesas. Se llenaron los bolsillos mientras nos fueron robando uno a uno nuestros sueños de progreso y calidad de vida. Y todo esto ahora es público y notorio para todos los gobiernos democráticos de la región; tan notorio como, lo es para nosotros, el sufrimiento de vivir en una dictadura que asesina a su pueblo con la persecución a quienes desean soñar un mejor país, dejando morir a sus hijos de hambre, o dejándolos sufrir sin medicinas en los pasillos de nuestros deteriorados hospitales. 

 

20 países de 34 que forman el Consejo Permanente de la OEA han decidido ver, escuchar y hablar de esta calamidad venezolana. 

La verdad de lo que sucede en nuestro país ya no será escondida con los petrodólares que se ha robado la revolución. Y como toda verdad, mientras más se escuche, serán más los que se convenzan de la necesidad de colocarse del lado correcto de la historia. Ya lo decía Leopoldo en el año 2014, cuando fue injustamente encarcelado por la dictadura de Maduro: no se puede ser indiferente ante la verdad. Quien no se pronuncie contra la injusticia es cómplice de quien la comete. 

 

Hoy, quienes mantienen el silencio o venden sus valores a los intereses económicos que les ofrece la dictadura son una pequeña minoría y serán, sin duda alguna, cada vez menos, al sentir la presión de quienes defienden los principios democráticos y los derechos humanos de todos los que hemos nacido en este continente de libertades y libertadores. 

 

Hoy son 20, mañana serán más y al final serán todos, porque la razón de esta lucha es moral, es familiar, es espiritual: la razón de esta lucha por la que hemos sacrificado tanto, todos los venezolanos, es el amor. Un amor que no tiene condiciones, un amor que no se cansa, un amor indestructible y a la vez incorruptible. Es el amor a nuestros hijos, es el amor a nuestros esposos y esposas, es el amor a nuestra patria. 

 

Hace tres años, al seguir el llamado y la visión de Leopoldo, nos colocamos del lado correcto de la historia, cuando muchos creían que «jugábamos adelantado» o nos decían que «exagerábamos»  con posiciones radicales. Hoy, quienes estamos de este lado somos la gran mayoría de los venezolanos y, desde ayer, también la gran mayoría de todos los americanos desde el sur hasta el norte del continente. 

 

Y hoy, como hace tres años, tenemos una nueva visión: derrotaremos la dictadura este año y gobernaremos para construir una Mejor Venezuela, donde la paz, el bienestar y el progreso sean las columnas de una democracia que será ejemplo para el mundo y orgullo para Venezuela. 

 

¡Si se puede! ¡Fuerza y Fe! 

 

Lilian Tintori 

Activista de Derechos Humanos